Imágenes del mundo a través de mi lente

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ISLANDIA, ODIN Y EL TIEMPO

Este viaje fue pura improvisación. No lo tenía en mente, pero pasó y me dejé llevar desde el inicio hasta el final con pura dosis de relajación y cero planificaciones. Esto último fue lo mejor que pude haber hecho porque me permitió disfrutar plenamente de cada día, sin recurrir a ese frenesí de querer verlo todo y visitar cada rincón que había visto anteriormente por imágenes de otros viajeros.

 

En Islandia todo puede pasar. Entrado el mes de mayo parece una buena época con el inicio de la primavera en muchos lugares de Europa, pero aquí, en Islandia, parece que no se dieron por enterados de que asomaba el buen tiempo, y se vive en una apariencia herméticamente aislada, a contratiempo del resto del mundo. Un dicho muy famoso en Islandia dice que:

 

“SI NO TE GUSTA EL CLIMA, ESPERA 5 MINUTOS”

 

Su naturaleza es abrumadora, eso no es posible negarlo. Largas carreteras comunican la zona norte, sur, este y oeste. Montañas elevadas que en algunos casos no han sido ni pisadas por el hombre. Extensiones de lava que crean esa capa de suelo por donde caminarías la mayor parte del tiempo cuando estas fuera de la ciudad.

 

 

Te sorprenderías con su gente. ¿Recuerdan esas películas de vikingos? Pues nada lejos de la realidad. Son altos, con barbas y pelos largos; las chicas tienen expresiones serias y una piel blanca como la nieve, pero resultan enigmáticas y curiosas a simple vista.

 

Su plato fuerte es el pescado fresco y las variantes tanto en producto como en el cocinado son tantas, que me cuesta decidir cual es la que más me gusto de todas. Te sugiero que eches un vistazo al post de SABORES DE ISLANDIA en el que comento un poco sobre gastronomía y lugares recomendados que tal vez quieras visitar si planeas venir.

 

Islandia no tiene una red de transporte publico muy grande. Con tan solo 350 mil habitantes en todo el país se mantienen en la más absoluta simplicidad. Una línea de urbanos que recorre el centro de Reikiavik es suficiente, añadimos una línea del aeropuerto al centro  y poco más. Por eso todos los viajeros están obligados a usar un coche de alquiler al que yo no accedí en este viaje por que tuve la suerte de tener un gran amigo que me llevó de copiloto por todas las rutas que pudimos hacer.

 

Seis días en Islandia dieron para mucho y he aquí mi pequeño roadtrip que espero les sirva de inspiración para cualquier momento de arranque viajero que tengan y quieran hacer sin pensarlo. Por que la vida siempre te puede dar vueltas…ahí va!

 

DIA 1 - REIKIAVIK

Después de un vuelo de madrugada con pocas horas de sueño en el cuerpo, decidí hacer mi ruta de reconocimiento y me alegró tanto de haberlo hecho. ¡Fue el día perfecto para incluir charlas con mi amigo de la infancia que ya nos contábamos las canas caramba!  Además, me ayudo a recopilar información del lugar y pude respirar aire nuevo, caminar calles desconocidas, recibir las primeras tormentas de granizo. Saber que caen 13 tipos de nieve. Existe una tienda de Navidad abierta los 365 días del año (esto me mató de felicidad); casi me sacan de la tienda a patadas, bueno con malas caras ya es suficiente, pero me fascinó. Descubrí que tienen duendes, gnomos, hadas, trolls, 13 Papa Noel diferentes, un ministro que vive en una casa en pleno centro y que una vez al año abre sus puertas e invita a todo el que quiera pasar a tomar un té. Estaba en otro lugar a destiempo, me sentía extraña.

 

 

En Harpa es la sala de conciertos. Una estructura de cristales colocado de una manera muy interesante que refleja la luz del día de distintas formas. Con vistas al puerto y al Atlántico concentra también salas para teatro y cine. La entrada es gratuita y su recorrido muy interesante.

 

Parada obligada en el PARQUE HIJÓMSKÁLAGARDUR. Sus aguas son mezcla de dulce y del mar para evitar que se congele del todo. Habitan diferentes especies de aves y algún que otro roedor que deambula por la zona también.

 

 

 

DIA 2 - RUMBO AL SUR

Hacia un día estupendo y nos animó mucho la ruta. Nuestra intención era llegar hasta Vick cuyo recorrido en coche seria de unas 4 horas aproximadamente de ida y otras 4 de vuelta. Paramos en Selfoss un lugar que tiene poco que ver pero si te bajas en el pequeño centro comercial veras una exposición y simulacro de lo que fue el terremoto que hubo por la explosión de uno de sus volcanes hace unos años atrás y la división de las dos plazas tectónicas que pasan por debajo de ese lugar, la Norteamericana y la Europea. ¡Algo increíble! 


Y aquí la primera cascada de la ruta, Skógafoss.  Siento que no pude captar toda la inmensidad de la naturaleza pero me llevé fotos de aquí y de allá para guardar con mi cámara la belleza de este lugar.

 

Seguimos rodando y paramos en el mirador de Dyrhólaey. A simple vista me hizo recordar un poco a Malta. Pero sin duda es otro antojo más de la naturaleza por querer dejar en la tierra creaciones tan hermosas como esta. El viento sopla fuerte desde aquí, las vistas a la playa negra son de escándalo, pero sea la época que sea te sugiero que lleves algo para abrigarte porque aquí el aire sopla a varios palos.

 

 

La llegada a Vick es fácil y tiene un parking habilitado bastante amplio. Un cartel a la entrada indicando que no le des la espalda al mar, me sorprendió. Inmediatamente quise saber porque de la advertencia y en unos minutos obtuve mi respuesta. Esta playa tiene una extensión amplia de lo que es arena de restos de cenizas volcánicas. Su marea tiene una bravura incontrolable y hasta temeraria. Tiene una cueva creada por la erosión del agua que es bestial. Cuenta la leyenda que aquí Odin perdió un ojo para conocer la sabiduría y a cambio le fue concedido dos cuervos para que pudiera estar en varios lugares a la vez y controlar su reino. Historias como estas hay en muchos de los lugares a recorrer y yo estoy encantada de escucharlas y descubrir parte de la mitología que se generó en este lugar hace ya tanto tiempo y que aún sigue tan presente en la población.

 

 Y luego está la típica pared de piedra a diferentes alturas que puedes escalar sin temor. Eso si, paciencia porque si quieres una foto idílica, debes lidiar con más de un turista que está igual que tú.

 

De camino a Reikiavik nos detuvimos en Seljalandsfoss. Una de las cascadas más impresionantes que vi en todo el viaje. Sin duda de mis favoritas. En este lugar debes tener cuidado con el parking, aquí si hay que pagar si no quieres una multa considerable. Puedes darte un paseo detrás de la cascada sin problema, asegurándote que lo que lleves sea impermeable o vas a lamentar haberte mojado con el frío que hace. Al final de la cascada hay un camino que sugiero tomes a la derecha para recorrer la montaña y deleitarte con el paisaje.

Y luego un buen café en el único lugar que hay para sentarte y disfrutar del momento vivido.

 

 

Al llegar a Reikiavik me sobraba tiempo y había luz, (aquí amanece a las 4 de la mañana y anochece sobre las 22:30); por lo que me decidí a caminar el puerto marítimo, tomar fotos del atardecer con el Solfar en primera línea y finalizar  el día con una deliciosa cena.

 

 

DIA 3 – CIRCULO DORADO

Este día amaneció con el tiempo revuelto. Por la noche había nevado en todas partes y en grandes cantidades. Decidimos tomar la ruta del circulo dorado, puede que obviando algunos lugares de visita turística por que el tiempo no acompañaba. Encontrarás varios miradores con vistas a explanadas de nieve y montañas de vértigo. Nuestra primera parada fue la zona geotermal de Géiser. Esperamos un largo rato en el coche porque una tormenta de granizo nos dio la bienvenida, y créanme si les digo, que no puedes salir al exterior ni queriendo. Una vez pudimos salir del coche cruzamos la calle y nos encontramos con el segundo Géiser más grande del país. Cada 5-10 minutos expulsa una gran cantidad de agua que impresiona. La expulsión del agua se produce por la confluencia de agua fría y caliente junto con las bacterias que habitan de forma específica en el Géiser. Al pasar el agua fría sobre la caliente hace como una especie de taponamiento y luego las bacterias hacen su trabajo y la expulsan. El Géiser más grande esta fuera de uso y es una pena. Antiguamente no había el recorrido ni las vallas que separan los Géiser de las personas, pero un desafortunado incidente con un turista hizo que tomaran acciones. Hace unos tres años más o menos un artista vio el Geiser más grande que hay y pensó que esparcir dentro del Géiser jabones de colores iba a ser una buena idea para capturar con su cámara los colores que expulsaría, pero lo que no supo es que ese gesto se cargaría su actividad. Así se acabo la vida de este Géiser de una manera absurda provocada por el ser humano y su imprudencia. Ahora esperan que vuelva a regenerarse en unos cinco años. Esperemos que próximamente podamos disfrutar de este regalo de la naturaleza de nuevo.

 

El olor no es para nada agradable, si alguna vez han olido un huevo podrido, pues es similar, los gases están por todas partes. Pero no se asusten porque estas cantidades no son nocivas para nosotros.

 

De aquí marchamos en dirección a la cascada de Gullfoss. Si antes confesé que Seljalandsfoss fue una de mis favoritas, era porque en la lista de TOPS está este lugar como el primero. Comentan los expertos y foráneos del lugar que desde hace unos años su caudal de agua a mermado consecuencia de que los glaciares no se mantienen. Aun así, es ruido ensordecedor pero agradable. Diría que relaja. De lejos tiene una ilusión óptica como si la tierra se tragara el agua y desapareciera en el fondo. Aquí no te preocupes por la gente, tienes espacio suficiente para fotos, miradores varios y alturas distintas para contemplarla de varios ángulos sin problema. Al final del camino tienes una cafetería que recomiendo visitar para tomar uno de los platos típicos de Islandia. Si quieres saber más al respecto hecha un vistazo aquí.

 

 

El mal tiempo nos perseguía, pero no fue impedimento alguno para continuar hacia nuestra última parada del recorrido por esta vez. Terminamos en el parque nacional de Þingvellir, lugar declarado Patrimonio de la Humanidad. Tienes varias rutas de senderismo para hacer, aunque poca fauna que apreciar, o al menos solo una, gansos silvestres. Esta tarde los últimos rayos de luz caían sobre la nieve y el terreno de vegetación que se asomaba en la superficie de lava dando tonos naranjas y marrones, hacia parecer una autentica postal de otoño. Según la mitología cuentan que Thor dejo caer su rayo en esta roca tras una discusión con su padre Odin, lo que provocó que se separara de forma homogénea y quedara lo que vemos hoy en día. Verdad o ficción, siempre me han gustado estas historias fantasiosas.

 

 

Y para los amantes del buceo, este lugar guarda un secreto, Silfra. Un lugar de aguas cristalinas literalmente donde se puede ver las placas tectónicas de Norteamérica y Euroasia. No está muy señalizado y solo se ve una plataforma con un baúl y normativa. Poco más.  En este viaje ni me plantee la posibilidad de hacer esta actividad dadas las condiciones del clima que eran bastantes frías. Pero quien sabe si en una próxima visita me anime.

 

DIA 4 – MUSEO ARBAEJARSAFN

Este día fue cambios de planes radical. Pretendía partir hacia el norte, pero fue imposible. El informe meteorológico de ese día amaneció con carreteras congeladas y vías únicamente para transito con 4x4. Nuestro coche era pequeño así que no iba a poder ser en esta ocasión. Le dimos la vuelta y entre todas las propuestas decidimos visitar este museo.

A priori no me animaba mucho la idea después de haber desistido de ir al norte que me parecía más atractivo. Pero al llegar al sitio me invadió un buen rollo y mucha curiosidad. Al fin y al cabo, no lo conocía. Es un museo de la antigua ciudad de Reikiavick con casas que fueron realmente habitadas por personas hace unos años atrás. Eso ya me dejó impresionada. Conocer como vivían realmente y como eran sus estructuras para contrarrestar las bajas temperaturas en época de invierno acompañados de tormentas de nieve junto con granizo que arreciaban constantemente, me pareció asombroso.

 

 

Pues bien, fuimos entrando a cada casa y en cada una había decoraciones distintas. Olores y colores alternados por la luz del sol que aparecía y desaparecía en función de la nube que se interpusiera, era un baile hermoso entre lo externo y lo interno del lugar. Sus costumbres quedaron recogidas en este museo y créanme si les digo que resulta fascinante.

 

Aquí la noche hubo que despedirla a lo grande y no hubo mejor forma que visitando un restaurante con un menú degustación tremendo. Echa un vistazo en el post SABORES DE ISLANDIA que ahí te lo cuento todo. ¡Esta para chuparse los dedos!

 

DIA 5 – BLUE LAGOON

Este día era para relajarse. Empezamos en el parque Heiðmörk de camino a la Laguna Azul. Es pequeño, tiene una ruta de senderismo muy agradable.

 

Luego marchamos dirección hacia Reykjanesfólkvangur para hacer una pequeña ruta por la carretera 417 que duró aproximadamente dos horas. La noche anterior había vuelto a nevar y todo el paisaje era de invierno a más no poder. Impensable son las montañas que hay ahí, no imaginaba que algo tal alto, imponente y poco accesible predominara el paisaje de forma tan abrumadora. Es que somos una pequeñez comparados con toda la naturaleza que abunda en nuestro planeta.

 

Y ya hecho el previo calentamiento, tocaba la orden del día, relajarse al completo en el Silicio de las aguas atemperadas del Blue Lagoon.

 

Aquello esta bien preparado. Llegan tours de todas partes. Lo recomendable es que adquieran las entradas desde la web. Hay dos tipos y dependerá de cuanto quieren gastar para esta experiencia única. Y aunque reserves a una hora, no te preocupes, a partir de que entres puedes estar todo el tiempo que quieras; nadie te va a sacar. Eso sí, presten atención porque el coste de la comida y bebida es escandaloso, te sugiero que chequees bien y hagas bien el cálculo, en Euros.

Y que mejor forma de despedirme de un país que visitando una de las ¡25 maravillas del mundo! Aun queda mucho por conocer de Islandia, y estoy convencida que volveré a pisar este suelo volcánico y acariciar con la brisa del mar el Atlántico.

 

 

 

DIA 6 – VUELTA A MADRID

He regresado con ganas de saber sobre este lugar un poco más. Conocer lugares tan inhóspitos y auténticos me reafirma lo afortunados que somos en tener este planeta, donde el ser humano es una pieza que encaja perfectamente junto con el entorno y ejerce una influencia positiva, cuidando y respetando de una forma especial el ecosistema y cumpliendo con el objetivo de mantener el equilibrio y la convivencia. Todavía nos falta mucho por aprender y debemos generar conciencia y replicar iniciativas que permitan beneficiarnos y hacer de nuestro planeta un lugar habitable por mucho tiempo. Espero que conociendo un poco más cada rincón en nuestros viajes, hagamos ese pequeño cambio y dejemos nuestra mejores intensiones en cada paso que vamos dando en la vida.

 

 

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