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CHRISTMAS TIME: La Ruta Báltica

 

Decidir hacer un viaje en navidad en un lugar friolento nos lleva a pensar en una sola cosa, ¡NIEVE!! Y yo me emociono el doble porque para mí es la mejor época del año. Siempre me imagino que todo el mundo va vestido de verde, rojo, blanco y dorado; que van cantando villancicos y todo está decorado con luces y guirnaldas por montón. Pero lo cierto es, que no es así, y me doy cuenta el daño que ha causado la TV en mi mundo de la navidad (humor irónico).

 

Este viaje lo hice en compañía de Manu, y me lo pasé genial. Agradezco todos los momentos compartidos y las risas que nos echamos. Ahora bien, empiezo a contar la experiencia del viaje.

 

Cuando compramos los billetes no pensamos en qué ver, solo decidimos que lo haríamos en coche y lo demás es improvisación.  Estuvimos una semana y fue suficiente para hacer la ruta Báltica en coche.

 

Distribuimos los días por países y poco más. Los alojamientos los buscamos in situ, nada de hacerlo desde casa con tiempo, realmente no hace falta porque es temporada baja y está todo desocupado.

 

 

STOP #1 - LITUANIA

 

Llegamos de noche a Lituania y recogimos en el aeropuerto el coche. A la mañana siguiente nos fuimos dirección a Trakai.

Esta ciudad tiene un encanto particular. No habían muchas personas en la calle y había unos -12 grados aproximadamente. Aquí, visitamos el único castillo de la Europa del Este de estilo gótico. La leyenda no se las cuento porque para eso está Wikipedia, pero si les puedo decir, que es lo más impresionante de ver en la zona. El contraste del agua, la nieve y el frío; hace de este lugar un encuentro con la magia y la belleza natural.

 

STOP #2 - ITSMO CURLANIDA

 

Un par de horas después, nos fuimos dirección Klaipeda. Es el único puerto de mar importante de Lituania. El centro de la ciudad preferimos verlo a la vuelta ya que nuestro destino final de hoy iba a ser el Istmo de Curlandia, mejor conocido como Parque Nacional Kuršių Nerija.

 

Al ir en coche, teníamos que cruzar en barco. Tengan en cuenta que no todo el mundo habla inglés y en especial la señora que nos atendió en la taquilla. No sabía ni papa como decirnos la hora de salida del barco, por lo que tuvimos que pagar y esperar ver que hacían los demás coches.

 

Horarios y precios aquí

 

Una vez dentro del parque tomamos la única carretera hacia el Sur, dirección NIDA. La carretera es larga y con mucha vegetación, y si tienes un poco de suerte podrías toparte con un alce. Te recomiendo que vayas a baja velocidad conduciendo para no perderte nada del camino y sus sorpresas.

 

En NIDA fuimos a la oficina de turismo y pedimos un mapa de la zona. En base a eso vimos los hoteles que habían cerca del centro y de la playa. No hubo mayor problema porque había disponibilidad y creo que eramos los únicos turistas que estaban de visita junto con una pareja.

 

La gastronomía en los Bálticos es un tanto peculiar. Sus sopas son ideales para sobrellevar el frío y las patatas al horno están de chuparse los dedos.

 

En NIDA no puedes dejar de ver sus playas de arena fina y totalmente frías, además de su arquitectura única y singular. El baño no es muy recomendable en esta época del año y si les sirve de consuelo saberlo, no siempre hay nieve en la playa.

 

 

Una visita obligada es ir a la Colina de las Brujas. Es lo más divertido y original que haya visto en mucho tiempo. La entrada al parque no está muy clara y es más fácil acceder por el final que por el principio del recorrido. Las figuras y el entorno acompañan a la imaginación para que crees las mejores historias de cuento de hadas. ¡Aquí tomate tiempo y pásalo bien!!

 

STOP #3 - KLAIPEDA

 

Terminado esos dos días en el Istmo, nos pasamos a Klaipeda. Aquí lo divertido es que vayas a la oficina de turismo y te den un mapa del centro de la ciudad. Irás haciendo el recorrido de los monumentos y descubrirás sus interesantes historias en cada descripción. ¡La especial para mí, es la del pequeño ratón!. Luego paramos a comer y tomar un café antes de continuar a nuestra siguiente parada.

 

STOP #4 - LETONIA

 

Nuestra ruta estaba marcada por el tiempo y nos fuimos directos a Riga. Deben saber que solo hay una única carretera en doble sentido que conecta a los tres países en el lado este. Luego están las secundarias, pero siempre de doble sentido. 

 

La conducción es buena, pero cuidado con los camioneros. Además de ser un poco temerarios al volante y pasarte a mil por hora y adelantar como si no hubiera un mañana, los camiones parecen los mismísimos TRANSFORMERS. Aquello fue toda una revelación.

 

Al principio del post, les comente que fuimos en invierno (obviamente) y en esa época siempre hay menos luz. Al estar más al norte de lo normal el día dura menos y cuando te quieres dar cuenta son las 16 horas y ya es de noche. Así que aprovechen madrugar para visitar todo lo que quieran en vuestra ruta.

 

Al llegar a Riga, nos alojamos en hotel Art Laine con un precio accesible en categoría 3*, lo recomiendo 100%. De klaipeda a Riga son 4 horas de coche aproximadamente. Estábamos un poco cansados, así que preferimos quedarnos a dormir. Al día siguiente recorrimos sus calles y monumentos con las pilas bien recargadas, parecíamos Pinky y Cerebro tratando de conquistar el mundo. Espero que no seamos los único que les pase esto. Jajaja!

 

La oficina de turismo es nuestro aliado y pedimos mapas de carretera y de la ciudad. Visitamos los lugares más típicos como The House Blackheads, la Plaza Rätslaukumssta, la Estatua de los Músico de Bremen, el Parque Bastejkalns, el cambio de guardia del Monumento a la libertad, la Iglesia ortodoxa de Letonia, la casa de Los Tres Hermanos y por curiosa y preguntona, pude saber la historia de uno de los souvenirs más extraños que hay. El Gato! Es bastante interesante y nadie habla de ello ni hace ruta al lugar donde está. Yo no seré la aguafiesta que se las cuente, porque pienso que no hay que decirlo todo de los viajes y hay que dejar que el resto explore y se sorprenda igual. Así que si quieren saber de esta historia, no olviden preguntar a los locales y se la contarán.

 

 

Aquí hay mucho que ver y hacer. Como en muchas ciudades Europeas, no puede faltar hacer un Free Tour . Luego, hay excursiones de un día que están bastante bien, aunque nosotros íbamos a nuestra bola. No hicimos ninguna en especial que pueda recomendar.

 

Visitar la biblioteca nacional fue inspirador y recomiendo que suban a la planta de infantil, donde hay unas vistas panorámicas de la ciudad increíbles y además es gratis.


Y no recomiendo que se marchen sin antes comer un trozo de tarta y un café en un lugar de lo más encantador y cuya comida es orgásmica a cualquier paladar. El lugar es súper chic y lo mejor es que está por ahí escondido y casi nadie se percata que está ahí. 

 

 

STOP #5 - ESTONIA

 

Después de dos días, despedimos Riga y ponemos rumbo a TallÍn. Aquí pensábamos hacer una parada en Parnú (la ciudad de verano por excelencia), pero lo pensamos mejor y nos dijimos que si queríamos aprovechar el día y ver algo, era mejor seguir directo sin parar.

 

Llegamos a Tallín y dimos un poco de vueltas buscando un hotel. Es curioso, pero si necesitas wifi siempre hay buena conexión en las gasolineras, al lado de algún taxi, y en cualquier parque abierto de las tres ciudades. Esto me pareció una maravilla.

 

Nos alojamos en el hotel Metropol y salimos a dar una vuelta rápidamente. La maravillosa ciudad de tallin es una postal en sí misma. Sus torres, muralla y casco antiguo es buena cuenta de su legado histórico. En la plaza del ayuntamiento hacen el mercadillo navideño con el árbol de Navidad más antiguo del mundo,¡si! Nació aquí la tradición!. El mercadillo es un conjunto de puestecitos donde venden de todo! Desde souvenirs a gastronomía típica o prendas de abrigo tan necesarias aquí. El olor a canela y caramelo de las almendras garrapiñadas invade las callejuelas, haciendo del emplazamiento un lugar idílico para los q como yo disfrutan como enanos de la Navidad.

 

Olvidaba comentar que tiene una de las farmacias más antiguas de toda Europa. Comen animales que no pensaba que se comían. Tienen un vino caliente de mil y un sabores que esta delicioso, y  te acompañará en el mercadillo de la plaza durante todo el día, pura música navideña. Es increíble!!

 

STOP #6 - LITUANIA

 

Ya de vuelta a donde empezamos, nos lanzamos a la aventura y decidimos hacernos el recorrido entero por los tres países sin parar. La dificultad estaba en viajar más horas de noche que de día, pero no podíamos hacer otra cosa. Había que aprovechar el tiempo.


Con ocho horas de viaje a la vista, decidimos hacer un stop en Sigulda . Aquí intentamos ver el Castillo de Turaida pero fue un tanto imposible porque necesitabas ticket para entrar, hacia mal tiempo y la niebla con el frío complicaba la visibilidad. Continuamos y paramos a comer cerca de la zona de Esquí en un lugar extraordinario. Tenía las tres B (Bueno, Bonito, Barato). Hablo de Mr.Biskvits, donde el salmón esta delicioso y los postres no te dejaran indiferente, sobre todo la tarta de limón que es indescriptible por lo rica que estaba.


Una vez llegamos a Vilna, fuimos a la plaza central para ver de nuevo el mercadillo. Comimos unos dulces waffles increíbles, que te envolvían con el olor a canela (literalmente hablando) y callejeamos un poco para recrearnos con la vista lo maravilloso de aquel lugar.

 

Me encantó visitar la República de los Uzupis . Es otro rollo. Cuando pasas el puente sobre el río, ya empiezas a vislumbrar que todo será diferente a como crees que debería ser. Rodeados de arte, escultura, gente feliz y sonriente y mucha buena vibra, es casi increíble creer que esto existe. Tienen bandera, presidente, moneda y hasta una constitución de 41 artículos que cada cual es una genialidad, y yo por mi parte, opino que si esto se extendiera al mundo, habrían menos guerras. Whatever!

 

Lo que sé con certeza es que hay que pasar a verlo, tomar un café y observar alrededor. Sea o no un lugar, a futuro, reconocido por el Gobierno, lo entiendo como una manera de reunir a personas en un espacio determinado para que convivan con humor en su mundo de creatividad absoluta y armonía consigo mismo y con el mundo. Es fantástico!!

 

 

Por último y no menos importante, estuvimos visitando de manera fugaz (porque iban a cerrar y teníamos menos de una hora para verlo todo); el Museo de las Victimas del Genocidio. Tiene dos plantas y un coste de 4€ por persona. Y tomen nota de NO hacer fotos. Se vuelve un poco espeluznante el recorrido cuando te persigue una mujer con un tono casi a gritos por el pasillo y con su idioma incomprensible, porque no te creas que te hablarán en ingles. No hay manera. Pero la visita vale la pena para quienes les gusta este tipo de temas históricos.

 

Y para cerrar con broche de oro nuestra ruta, todos saben que hay que tomarse la ultima birra (cerveza) en algún lugar típico, y lo hicimos en una taberna Busi Trecias, muy autentica, de madera total, luces bajas cual taberna de película, comiendo el snack favorito del lugar cuyo nombre es "Kepta Duona".

 

Sin duda, exprimimos el tiempo el máximo posible para poder ver todo lo que nos apetecía. El coche fue una opción ideal porque nos permitió libre movimiento y acceso a los tres países sin ningún tipo de problema. Si están pensando hacer visita por los parques y recursos naturales que ofrecen los Bálticos, en mi opinión, no es la mejor época para hacerla. Hay mucho frío y la cosa se complica para caminar con tan pocas horas de luz.

 

#viajaraptc siempre, así que espero con ganas, poder volver en otra época más calentita del año, y seguir conociendo esta Ruta Báltica que nos dejo con muy buen sabor de poca.

 

 

 

 

 

 

 

 

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