Imágenes del mundo a través de mi lente

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¡BUEN CAMINO!

Cuando decidí hacer el Camino de Santiago, no me imaginé ni por asomo que viviría tantas emociones y sumaría a mi pequeño árbol de la vida el conocer a tantas personas con historias y anécdotas con las que me sentí tan familiarizada y emocionada a la vez.

 

Mi Camino fue de 13 días intensos y mágicos. Llegué la noche anterior al inicio de la caminata y fue esplendida, porque llegué para las fiestas de San Juan y San Pedro. Conciertos en las plazas, actuaciones por doquier, bares abiertos con las mejores tapas y los Cachi que no podían faltar.

 

 

Ya sucumbida por el cansancio y el nerviosismo, me fui a dormir con toda la ilusión que me cabía en el cuerpo. Dormí poco más de 5 horas y así llegó el primer madrugón de muchos.

 

Etapa 19: León – San Martin del Camino.

A las 6am ya estaba con mis pies en el asfalto y la mochila a cuesta. Solo sabía que eran 26km sobre papel, pero en la práctica no sabía el esfuerzo que supondría

 

 

Al llegar a San Martin del Camino, mi cuerpo mostró los primeros achaques y mi pie se sumó al complot teniendo una fascitis plantar. Tuve que pensar cómo mantenerme en el Camino con tanta molestia, sin dudar ni un sólo instante en abandonar, sabía que esa no era una opción, así que la frase "Tú puedes" se metió en mi cabeza y no desapareció.

 

Durante las tres etapas siguientes, el pie fue dándome una tregua y junto con unas plantillas de descarga que añadí a mi mochila en Astorga, los masajes y San Ibuprofeno; pude continuar y evitar que fuera a peor.

 

 

 

 

 

Etapa 20: San Martín del Camino – Astorga

Este día me preparó para todo lo que vendría en el Camino. Pasando el río Orbigo me encontré a Santiago en persona, caminando descalzo con un trapito puesto y una bandolera a cuesta. Me animo a decir: ¡Si él puede, yo puedo!. Fue mi primer momento de entusiasmo.

 

En Santibañez de la iglesia me encontré con un espantapájaros un tanto peculiar, cubierto de todas las prendas que los peregrinos a su paso dejaban.

 

Después, vinieron los toboganes de subidas y bajadas hasta encontrar un pedacito de cielo en la tierra “la casa de los Dioses” regentada por David, un catalán que después de ocho años de su paso por ahí, se instaló para no volver.

 

Luego, cuando crees que lo has visto todo, me encuentro en el Monte Teleno que con sus 2.188 metros me permitió tener una vista panorámica de la Ciudad de Astorga. Aquí me quedé un buen rato sentada contemplando esta hermosa fotografía que esta etapa me regaló con tanto mimo.

 

Etapa 21: Astorga – Foncebadón

Esta etapa fue muy tranquila hasta los últimos 6 km. Había una cuesta que me dejó sin aliento, pero al llegar a Foncebadón, era todo tan acogedor, con pocas casas sobre la montaña y las vistas del valle ideales, tanto, que invitaban al descanso puro y duro.

 

Etapa 22: Foncebadón – Ponferrada

En esta etapa ocurrió mi segundo momento mágico del Camino. Amaneció con mucho frío. Parecía mentira que siendo verano estuviéramos a 12 grados y mucha humedad.
 

Mi momento especial fue con Tomás, quien a sus 73 años tiene la dicha de haber celebrado 24 años viviendo en este pequeño refugio que el construyó con sus propias manos. Durante cinco años estuvo dando vueltas por Ponferrada hasta dar con este lugar. Originario de Madrid y viviendo en Astorga un tiempo, Tomás me ofreció las puertas de su refugio y compartió conmigo algunas historias de las 85.000 personas que han pasado por ahí.

 

En los siguientes kilómetros de bajada, estaba con un gustito de felicidad indescriptible y de pronto ¡Estoy en el Bierzo!!  dije – en el momento en que vi el primer pueblo con tejados de pizarra y sus balconadas de madera. Sigues caminando y te encuentras Molinaseca, un  #puebloconencanto con su río, sus casas nobles y su puente de siete arcos es para contemplarlo sin más.

 

Ya lo siguiente fue llegar a Ponferrada que me recibió con los brazos abiertos en plena festividad de hogueras y templarios que dan comienzo desde el 28 de junio al 02 de julio.

 

no puedo dejar de decirlo, hoy dormí con más ilusión que ayer por querer seguir caminando.

 

 

Etapa 23: Ponferrada – Villafranca del Bierzo

Aquí la protagonista fue la Vid. Este día la vi durante todo el camino a mi alrededor, y sólo podía respirar y sonreír risueña. Que tierra tal fértil y bendita, estaba dichosa de caminar por esta comarca.

 

Les cuento así rapidito, el bierzo reúne todas las condiciones necesarias para el cultivo de la uva ya que está enclavado en una llanura rodeada de montañas que impiden el paso del clima atlántico. Los tintos de esta zona se hacen con variedad llamada Mencia.

 

 

 

Etapa 24: Villafranca del Bierzo – O Cebreiro

Esta es la etapa más complicada de toda la ruta. Yo recomiendo que, si has llegado hasta aquí y tienes un peso considerable en la mochila y sumas el agotamiento físico, que la envíes por mensajero. En el camino hay dos empresas que recogen y entregan el equipaje que lleves sin ningún problema y te cobran entre 3-5€. Lo importante es llegar y disfrutar al máximo de la experiencia.

 

El camino es bastante fácil los primeros kilómetros hasta que llegas a Las Herrerías.

 

Puedes y debes hacer un stop obligado en Vega de Valcarce, donde hay una pastelería de horno casero que huele que alimenta.

 

Al llegar a O Cebreiro, la lluvia caló en mi ropa hasta más no poder, y el frío era atroz (9 grados). Nada que un caldo gallego y un buen pulpo no pudieran mejorar. Pero tuve la sensación de haber tenido una limpieza profunda del alma que me refresco hasta las pestañas y me dejó como nueva. Son sensaciones del camino que cada uno va experimentando a su manera.

 

 

Etapa 25: O Cebreiro – Triacastela

Hay momento para todo y esta etapa me lo enseñó. Llovía y estaba todo nublado y no se veía ninguna montaña ni valles alrededor, pero me sirvió para apreciar el color vivo de la naturaleza que a veces se oculta a nuestra vista porque estamos acelerados por la vida intentando mirar todo, pero la realidad es que no vemos casi nada.

 

Etapa 26: Triacastela – Sarria

En esta etapa ocurrió mi tercer momento mágico del Camino. Conocí a tres personas extraordinarias y a las que me llevo clavadas en el corazón de por vida, gracias Hugo, Luis y Jose.

 

Para esta etapa hay dos posibles caminos. Yo tomé el de Samos, que se corresponde a la señal de la izquierda que encuentras al salir de Triacastela. Aquí recomiendo ir bien desayunados, ya que no se encuentra una cafetería hasta pasadas dos horas más o menos.

Ya en Samos, recomiendo la visita al monasterio benedictino, que incluye una visita guiada al módico precio de 4€ y vale la pena hacerla.

 

Etapa 27: Sarria – Portomarin

Este día fue como estar en un spa. Llegué a un municipio increíblemente precioso en cada esquina y rincón. Rodeado por el río Miño y acompañada de buen tiempo, resulta un deleite para los sentidos.

Aquí tienen una piscina municipal que por 2€ puedes usar y darte unos refrescantes chapuzones en esta época, donde puede pillarte un día caluroso como a mí.

 

Me saltaré la Etapa 28: Portomarin – Palas de Rei. Una etapa para descansar

 

Etapa 29: Palas de Rei – Arzúa

Hoy el pensamiento de la etapa es ¡PULPO!

A partir de aquí las paradas se alargan porque el camino es muy fácil de andar. Fuimos directos a Melide y llegamos al paraíso gastronómico por excelencia para el pulpo tan deseado.

Aquí, comimos en el primer restaurante que te encuentras al salir del camino, me refiero a la Pulperia A Garnacha.

Al final, la etapa culmina con un chapuzón bien merecido en un pequeño charco que hay a la entrada de Arzúa. Te animo a parar y refrescarte un poco, aunque el agua este heladita.

 

Etapa 30: Arzúa – Pedrouzo

Penúltimo día para acabar y me siento radiante, llena de energía y feliz. El Camino me puso a prueba, a nivel físico, mental y emocional. Cuando crees que no puedes caminar más por el motivo que sea, aparece alguien que te alienta, un abrazo que te reconforta y una palabra de aliento que te da esperanzas.

 

Desde hace tres etapas tengo el cuerpo acostumbrado a las caminatas largas, a la mochila a cuesta y a las subidas y bajadas del terreno. Si tuviera tiempo, estoy convencida que seguiría caminando por más tiempo.

 

Etapa 31: Pedrouzo – Santiago de Compostela

Un día con mucha energía positiva y sentimientos encontrados. La ruta es muy light. Casi me pierdo ver el Monte de Gozo, pero lo alcance. Fui, vi la catedral en la distancia y me eché a llorar. Un abrazo y ninguna palabra, fue todo lo que me acompaño en ese momento y fue perfecto y suficiente.

 

Si hay algo que el Camino te da, es humildad. Tu casa se convierte en una mochila andante, te da igual si lavas la misma ropa y te la vuelves a poner, si usas el mismo calzado, si compartes habitación y baños, si te abrazas con desconocidos; lo realmente importante son las emociones, lo que sientes y cómo lo vives. El Camino te sacude en tu interior haciéndote pensar, cuestionar y filosofar sobre tu momento, este presente.

 

Alojamientos recomendados donde me alojé, por etapa:

 

Etapa 19: Albergue San Martín del Camino

Etapa 20: Albergue Peregrinos Sierva de María

Etapa 21: Albergue la Cruz del Fierro ****

Etapa 22: Albergue de Peregrinos San Nicolas de Fleu (no recomendado)

Etapa 23: Albergue de la Piedra ****

Etapa 24: Hotel O Cebreiro ****

Etapa 25: Complejo Xacobeo ****

Etapa 26: Albergue A Pedra ****

Etapa 27: Albergue PortoSantiago ****

Etapa 28: Albergue Palas del Rei
Etapa 29: Albergue da Fonte
Etapa 30: Albergue Otero ****
Etapa 31: Casa Celsa ****

 

Promedio de hab en litera: 10€

Promedio de hab. cama individual: 25-35€

**** son alojamientos 100% recomendados

 

Recomendaciones de peregrina:

 

La compostela la puedes comprar por 2€ en cualquier bar o iglesias. Puedes sellar las veces que quieras durante el día. Únicamente ten en cuenta que a partir de Sarria, debes tener dos sellos por día para que puedan darte oficialmente la Compostela.

 

Hay menús de peregrinos en todos los bares y restaurantes a 10€ aprox y están deliciosos.

 

No necesitas llevar exceso de equipaje. Ten en cuenta que hay farmacias, supermercados, y resto de tiendas y servicios donde abastecerte puntualmente. 

 

El tema de los zapatos es a gusto personal. Yo lo hice con zapatillas de correr y unas plantillas de sobrecarga que recomiendo usar sobre todo a personas con mucho puente en el pie. Hice vendajes funcionales aplicando siempre vaselina para que no hubiera rozaduras y ampollas. Despues de cada etapa es recomendable hacer masajes en las piernas y pies con crema anti-inflamatoria. Yo usé Fisiocrem, y me ayudaba a relajar músculos para el siguiente día.

 

El termo de agua en esta ruta no fue necesario y lo terminé dejando de usar. Si puedes evitar llevarlo, mejor. Siempre tendrás agua en el camino y buena cerveza también. Es un peso en la mochila totalmente innecesario.

 

 

 

 

 

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